MI TRIBUTO A NINA

Este año tomé la decisión de viajar al Sudeste Asiatico y elegí dentro de todas las posibilidades Thailandia. Es el país de la eterna sonrisa, la amabilidad de sus gentes, es uno de mis mayores recuerdos junto con la espiritualidad con la que viven el budismo,que es la religión oficial, cierto que no todos los viven de la misma manera, pero tuvimos la suerte de tener a Nina, nuestra guía en el país, una persona a la que le dedico mi tributo porque como ella dice aprendió español de un sacerdote llamado Eduardo y que les cuesta mucho aprenderlo por las conjugaciones, ya que ellos utilizan las misma sílabas, con distintos significados, simplemente cambiando la entonación, cosa que a mi parece de locos distinguirlo, pero así es el idioma.

Nina nos hizo conocer la fruta, nos la compraba y en el autobús la probábamos, nos explicó acerca del budismo y sus preceptos y cómo se vive en el día a día la práctica budista. Nos hizo escuchar su música, visitamos con ella las tribus de los campos donde la más absoluta pobreza existe, nos enseñó a amar los elefantes, hablándonos de cómo se cuidan en campos especiales para ellos, nos acompañó a entregar comida a los monasterios para que a su vez los monjes los entregaran a las personas necesitadas.

Logró con sus risas y su sentido del humor que el grupo se cohesionara de tal manera, que creamos un grupo de WhatsApp de todos los que estábamos de viaje, donde poníamos las fotos que nos hacíamos de forma conjunta y éramos de distintos lugares de España y cual no es mi sorpresa cuando los chicos creadores delgrupo, le ponen por nombre: “Todos somos Nina”.

Así que aparte de conocer el país desde su punto más al norte hasta la moderna Bangkok, disfrutamos de Nina, y todo el grupo que ha hecho de este viaje un encuentro humano especial que quedará siempre en mi corazón un espacio para Nina y su país.

Porque viajar nos hace más felices, ya que en esos días no te importa si duermes más o menos, quieres vivir las experiencias al máximo porque cada día es el último que estás en ese lugar… muchas veces el primero y el último. Viajar te coloca en situaciones inesperadas, no programadas, máxime cuando tu idioma no es el mismo, a veces solamente puedes comunicarte con las expresiones de las manos y la cara.

Viajar nos confronta con nuestras ideas, y creencias, hace que tengamos que resetear nuestro software, ver que existen otros modos de vivir. Aparte de conocer, otros olores, otros aromas, otros sabores, otros amaneceres, otras vistas, vives todo con intensidad grabando en tu retina todas las imágenes, aprecias lo más mínimo de los detalles, tu mente se expande, tu ser se nutre y la aventura forma parte de tu día mientras viajas, porque hemos venido como seres espirituales a vivir una experiencia humana, luego nos alimentamos de experiencias y viajar es una gran experiencia que recomiendo a todos y más si vivimos en una isla, todavía es más necesario, mínimo una vez cada seis meses.

¡¡¡Viajar nos hace más felices y más humildes!!!

2017-01-03T18:40:47+00:00

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