La copa de Pitágoras

Después de unas semanas de descanso aprovechando el mes de agosto, he estado descubriendo, leyendo, disfrutando del mar… como dicen en coaching: “Afilando la Sierra”, para retomar el inicio de la actividad laboral de septiembre con nuevos proyectos formativos y literarios.

Quiero compartir con ustedes que viajando, una de mis pasiones, he descubierto la isla Griega de Corfú, maravilloso lugar plagado de cipreses y olivos, donde dicen los antiguos habitantes se puede vivir entre la eternidad que representan esos árboles, que simbolizan la paz. Qué precioso rincón descubrí en el mar Jónico, con el color azul intenso de las aguas, con unas playas bellas donde la naturaleza llega a la orilla del mar, rincones increíbles…

Aquí un importante personaje histórico, como fue la emperatriz de Austria Sissi, tenía un bello palacio, porque en su momento se enamoró de este lugar, el palacio de Achilleion (dedicado a Aquiles) cercano a un casco histórico de estilo veneciano lleno de callejuelas pintorescas. Un enclave maravilloso del Sur de Europa que quiero compartir con ustedes.

Por otro lado, me gustaría comentarles algo de lo que me he estado percatando: Está de moda “ser feliz”, pero este término es algo subjetivo: no hay requisitos que cumplir para obtener la categoría de “persona feliz”. De hecho, dos personas no tienen por qué ser felices por las mismas razones o en las mismas circunstancias.
La felicidad es un estado emocional positivo que las personas alcanzan cuando han alcanzado sus deseos y cumplido sus objetivos. Por ello, viene dada por la capacidad que tiene una persona para solucionar los diferentes problemas que se encuentra en su vida. Según Aristóteles, la felicidad está relacionada con el equilibrio y la armonía.

En Grecia hice otro descubrimiento: el gran matemático Pitágoras inventó una copa que permite ser llenada de líquido (agua o vino) hasta un límite, si sobrepasas ese límite pierdes todo el contenido. Con esta copa compartía el vino con sus discípulos y le permitía mostrarles que sobrepasar los límites en todos los aspectos de la vida hace que lo pierdas todo, vivir con moderación, mesura en igualdad, ya que si alguno de los discípulos quería más, todo el liquido que había en la copa se perdía.

Por tanto, la moraleja es vivir en con equilibrio, compartiendo, sabiéndonos cocreadores de la realidad que vivimos ya que si queremos con ansia lo perdemos todo, o más bien… ¡todos perdemos! Les comparto este aprendizaje que me sirvió a mi misma para reflexionar.

Los expertos en Neurociencia mantienen que el cerebro está formado por varias partes diferenciadas: la parte humana, que es la responsable del aprendizaje y la mamífera, que está relacionada con las emociones. Es con esta parte con la deseamos el futuro, pensarlo, sentirlo y añadir esa emoción tan fuerte que logra que te con-muevas a la acción inmediata, la felicidad está en el camino para el logro que te has marcado.

La felicidad se alcanza cuando lo que uno piensa, lo que uno dice y lo que uno hace están en armonía. – Gandhi –

2018-08-23T09:38:59+00:00

Un Comentario

  1. María Josefa 24 agosto, 2018 at 9:01 am - Reply

    Coincido contigo, me parece una gran reflexión, gracias por compartirlo

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