Las palabras que empleamos para nombrar lo que ocurre en nuestro día a día impactan directamente en nuestra mente; por eso es de vital importancia seleccionar adecuadamente las palabras que utilizamos para comunicarnos con nosotros mismos. Debemos aprender a usar la palabra a nuestro favor para enviarnos mensajes positivos y de crecimiento.

¿Cómo cuentas lo que te ocurre en la vida? ¿Qué palabras utilizas para definir lo que sientes?

Te invito a llevar a cabo un ejercicio que te ayudará a responder estas preguntas. Repasa algunos de los últimos acontecimientos de tu vida y plásmalo en un papel. Luego léelo detenidamente y analiza cuántas palabras negativas utilizas a la hora de expresar las cosas que ocurren en tu vida. Posteriormente, te recomiendo que vuelvas a escribir, pero, en esta ocasión, cambia todas esas palabras negativas por términos positivos. Notarás una gran diferencia y verás por ti mismo que las palabras son poderosas aliadas y piezas fundamentales que te ayudarán a sentirte mejor en el proceso de comunicar.

Hace unos días, leí un artículo muy interesante sobre el lenguaje cotidiano y sobre cómo lo tenemos tan integrado en nuestra comunicación actual que prácticamente nos es imposible darnos cuenta de la cantidad de palabras negativas que utilizamos a no ser que nos sentemos detenidamente a analizar nuestra forma de expresarnos. Por ejemplo, piensa que asistes a una exposición y te gusta mucho. Imagina que te preguntan por esa exposición y tu respuesta es: “valió mucho la pena”. ¿Te das cuenta? La palabra “pena” realmente no corresponde con el sentimiento positivo que te despertó la exposición, pero aún así la utilizas en este contexto porque es a lo que estás acostumbrado.

Utilizar palabras diferentes a las habituales es iniciar un cambio en nuestra manera de pensar y comunicarnos. Introducir poco a poco términos positivos y más acordes a lo que queremos expresar tendrá un gran impacto en tu vida, pues te ayudará no sólo a comunicarte contigo mismo, sino también a transmitir mensajes de forma más eficaz y acertada.

Lidia Monzón Santana.